El debate surge luego de un estudio presentado por el Instituto Dominicano de Evaluación e Investigación de la Calidad Educativa (Ideice) donde se reveló que el 32.6% de los estudiantes del nivel básico abandonó el sistema educativo, lo cual es equivalente a 52,925 adolescentes.
A raÃz de este panorama, surge la duda sobre cómo se ve afectado el sistema de educación superior, por lo que luego de consultar al presidente de la Federación de Asociaciones de Profesores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (Faprouasd), Pastor de la Rosa Ventura, explicó que la deserción universitaria responde a diversos factores y aseguró que, tras la pandemia, parte del sistema de educación superior se ha visto afectado.
“Hay hasta universidades prácticamente cerradas, de esas pequeñas, privadas, que son de distintas provincias. Que han subsistido inclusive con becas, en otra forma del cuarto nivel, con el posgrado, pero en el grado hay muchas carreras que ya no le están ofreciendo”, indicó de la Rosa.
Sostuvo que la Uasd ha mantenido una matrÃcula relativamente estable, aunque afirmó que su crecimiento ha sido inferior al de años anteriores.
Destaca que un factor que ha sido determinante en la disminución de las matrÃculas en las universidades es el socioeconómico. Hace énfasis en los estudiantes que deben dividir su dÃa entre las responsabilidades laborales y las académicas.
“Antes existÃan estudiantes que trabajaban; ahora existen trabajadores que estudian”, expresó, al considerar que muchos jóvenes deben priorizar el empleo sobre la formación académica debido a la realidad económica que se vive. “La presión social para subsistir se trae el tiempo de estudiar.”
Asimismo, afirmó que las expectativas sociales y “de progreso” han cambiado, siendo asà que hoy predomina la búsqueda de resultados rápidos por encima de la formación académica. Afirmó que una buena formación lleva un proceso y no se realiza al “vapor”.
Pastor de la Rosa enfatizó en la falta de polÃticas públicas enfocadas en los estudiantes, califica a estos como “desamparados” por la ley debido a la falta de apoyo de parte de los ministerios correspondientes.
“No hay polÃtica pública del Ministerio de la Juventud ni de otros ministerios para garantizar, por ejemplo, primer empleo, para garantizar pasantÃas remuneradas. Es rompiendo brazos que los muchachos estudian”.
Respecto al auge de la inteligencia artificial y la virtualidad, descartó que estas herramientas estén incentivando la deserción universitaria presencial. Por el contrario, aseguró que la tecnologÃa ha permitido que estudiantes con limitaciones económicas o de tiempo continúen sus estudios.
PolÃticas de apoyo a la juventud
Para enfrentar la problemática, De la Rosa insistió en la necesidad de que el Estado implemente polÃticas de apoyo a la juventud, enfocadas en la generación de empleos, en garantizar condiciones que permitan completar los estudios superiores sin abandonar las aulas y en velar por la reducción de horas laborales, “que vayan a garantizarle que un joven no tenga que trabajar 10 horas si estudia, que no tenga que trabajar ocho horas y que pueda, como prioridad, terminar su carrera con apoyo y no tener que coger una asignatura por trimestre o semestre o dos porque no tenga tiempo”, puntualizó.
“Hay carreras donde el joven no tiene que estudiar. Un estudiante de medicina, estudiantes de ingenierÃa. Hay muchas carreras de tiempo completo. No le pidamos que tenga un empleo para terminar su carrera o que coja un préstamo de 500 mil o 1 millón de pesos para terminar su carrera porque lo estamos obligando a desertar”, expresó.

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