_Por Leandro Ortiz de la Rosa_
_Abogado y Periodista_
Lo que hay en la Policía Nacional no es una institución. Es un botín.
Quedó al desnudo con el reportaje de la periodista Rosa Encarnación. Con una simple solicitud de información, la propia Policía se delató con su nómina.
Ella la llamó *"Lista Negra"*. Y le dio en el clavo.
Asimilados, colaboradores, personal de apoyo y el "Club de Generales". El mismo esquema en cada gestión. Llegar a la jefatura no para servir a la Patria, sino para servirse de ella. Para cobrar privilegios. Jamás para reformar.
Hoy se repite, y peor.
Parece al caso "5G". Cinco generales y una pastora condenados por saquear el Ministerio de Defensa. Dinero que el Estado no ha visto ni verá.
No es nuevo. Es un secreto a voces.
Quien debe hacer cumplir la ley, es quien primero la viola. Y nadie se atrevía a denunciarlo. Hasta ahora.
Rosa Encarnación se la jugó.
Mientras cientos de policías con sentencias del TSA y del TC ruegan por su reintegro, existe una nómina paralela. Inactivos y suspendidos que sí entran. ¿Para qué? Para los "servicios" oscuros. Para eso sí hay cuarto. Para cumplir la ley, no.
Por eso clamo como periodista y abogado:
*Que caiga todo el peso de la ley.* No solo contra el director actual. Contra todos los ex jefes que convirtieron la Policía en una alcancía. En un negocio familiar para amasar fortunas con el dinero del pueblo.
Le toca a la Procuraduría y al Departamento de Prevención de la Corrupción.
El país no aguanta más silencio ni más complicidad.
Si el que cuida las arcas es el primero que las saquea, ¿quién cuida al país?
El autor es comunicador, profesor de la Universidad Central del Este (Uce), vive en San Juan de la Maguana.

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