AL TRAIDOR Y AL INGRATO: EL PEOR CASTIGO ES EL SILENCIO - Hechos de la isla

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Leandro Ortiz de la Rosa, Abogado y Periodista, director y conductor del periódico "Hechos de la Isla" se transmite por Santome F.M. San Juan de la Maguana, Avenida Anacaona No.79, segundo nivel, apartamento 201, contacto: teléfono 809-557-2792, nuestro Lema " En defensa de la justicia y el derecho a la información"

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domingo, 16 de agosto de 2026

AL TRAIDOR Y AL INGRATO: EL PEOR CASTIGO ES EL SILENCIO


_Por Leandro Ortiz de la Rosa_  

_Abogado y Periodista_



Cada día aprendo más de la vida. De sus desilusiones, de sus desencantos y de las decepciones que inevitablemente trae consigo. 


A lo largo de mi carrera he tenido contacto con personas de todo el país. Y he comprobado algo: el ser humano se repite. Las mismas bajezas, las mismas lealtades y las mismas traiciones aparecen donde quiera, sin importar el espacio geográfico. 


De cada uno de ellos he obtenido un nuevo aprendizaje y una nueva experiencia. 


Entre todos, hay dos tipos que abundan y que la Biblia y la historia se han encargado de retratar: *el ingrato y el traidor*. Así lo describe también José Ingenieros en su célebre obra _"El Hombre Mediocre"_. Dos figuras que caminan juntas, porque el ingrato siempre termina traicionando, y el traidor siempre olvida de dónde vino.


*Del traidor he aprendido que no se le enfrenta.* No se le discute, no se le gasta pólvora en infame. Al traidor se le deja solo. Se le retira el saludo, la atención, la presencia, el tiempo, la energía y el apoyo. Se le saca de tu vida como se saca la basura: sin ruido y sin mirar atrás.


*Del ingrato he aprendido que no se le reclama.* El ingrato olvida el bien que le hiciste el mismo día que deja de necesitarte. Pide con humildad, recibe con necesidad, y paga con indiferencia. Su memoria es selectiva: recuerda solo lo que le conviene. Por eso no vale la pena mendigarle gratitud.


No hay mayor justicia que verlos después. Los ves solos, prisioneros de su propia bajeza, ahogándose en el mismo veneno que un día quisieron repartir. La vida se encarga. El tiempo los aísla, la gente los ubica, y el peso de sus actos los alcanza.


Por eso hoy elijo rodearme de leales, aunque sean pocos. Prefiero la soledad de los firmes, antes que la compañía de los que aplauden hoy y apuñalan mañana.


Porque al final, *al traidor se le ignora y al ingrato se le olvida.* Esa es la sentencia más dura.

El autor es Periodista y Abogado, vive en San Juan de la Maguana e imparte docencia en la Ufhec. 

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_Espere hoy domingo de 9 a 11 de la mañana su programa estelar "Hechos de la Isla" por Santomé 100.7 FM_


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