Un llamado a los presidentes del Consejo del Poder Judicial y del Consejo del Ministerio Público_
Por Leandro Ortiz de la Rosa
Desde hace años observo el trabajo de jueces, fiscales y servidores judiciales del Departamento Judicial de San Juan de la Maguana. Lo digo con conocimiento de causa: la justicia en esta provincia funciona porque hay hombres y mujeres que, con salarios insuficientes, sostienen el sistema con integridad, entrega y silencio.
He visto de cerca el esfuerzo del personal administrativo y del despacho penal. Merecen mención Leonela Adames, encargada de Citaciones; Carla Guzmán y Betania Roa, en el área administrativa. Junto a ellas, las secretarias Maritza Aquino de la Corte de Apelación, Luisa de la Cámara Civil, Caona del Juzgado de Paz, Radhamés en Tránsito, Servia Fragoso y Gel Wildin Nova, que en paz descanse. En cada una hay eficiencia, discreción y un compromiso que sostiene el día a día del tribunal.
Tampoco se puede hablar de justicia sin mencionar a auxiliares, digitadores, técnicos, mensajeros y alguaciles. Ellos son el motor que hace posible que un expediente avance. En el área ministerial destaco a Wilson Mesa, Leimer Pujols, Wilmer Cedano, Yoel Mateo y el resto del equipo. Sin ellos, el sistema colapsa.
Conozco a muchos desde hace más de 30 años. Vienen de familias humildes y han construido una trayectoria intachable. Por eso me pregunto: si sobre sus hombros descansa la mayor carga de trabajo y responsabilidad, ¿por qué no merecen también un aumento salarial? El costo de la vida sube para todos. Ellos no son la excepción.
Apoyo el reclamo de los jueces de San Juan. No son jueces con fortunas que exhibir. Su capital es la honradez. Hablo de Maritza Suero Sención, Manuel Antonio Ramírez, Paula Olivero, Arsenio Alcántara, Ernesto Alcántara Ramírez, Ernesto Casilla, Milton, Miky, Loida y Romana, Ángel Hernández donde la juventud y la capacidad se conjugan para administrar justicia con madurez. Es una generación que ha mantenido al departamento libre de escándalos, con cero mora judicial y transparencia.
En la Cámara Civil, la jueza Cleury Tejada es otro ejemplo. Es lamentable que el país pierda talento humano porque el sueldo no alcanza para vivir con dignidad. Si estos profesionales estuvieran en Santo Domingo o Santiago, su situación sería aún más precaria.
La situación es más crítica en el Ministerio Público. Hay ausencia de personal, sobrecarga de trabajo, sueldos que no alcanzan y enfermedades derivadas del estrés: diabetes, hipertensión, taquicardia. Aun así, fiscales como Salin Valdez, Celestino Geraldino, Vicente Rodríguez, Hernanda Arias, Danelis Antonia Medina y Mayi Antonia Viloria Caraballo sostienen la reserva moral de la institución. Nunca han sido señalados por soborno, extorsión ni irregularidades.
Es injusto que quienes administran justicia vivan con tantas carencias. Hago un llamado a Luis Henry Molina, presidente del Consejo del Poder Judicial, y al presidente del Consejo del Ministerio Público, para que se sienten, dialoguen y acuerden un aumento salarial justo.
No esperemos a que ocurra lo que ya pasó en un país de Centroamérica, donde jueces y fiscales abandonaron los tribunales por falta de condiciones. Un sistema judicial fuerte se construye valorando a su gente, desde el mensajero hasta el magistrado.
La justicia no puede seguir dependiendo del sacrificio personal de sus servidores. Señores presidentes, ustedes tienen la última palabra.
El autor es Abogado y Periodista

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