Por el Dr. Leandro Ortiz (abogado y periodista)
Con motivo del inicio del año 2026, expreso un saludo al alcalde Lenin de la Rosa, deseándole éxitos en su gestión municipal y el cumplimiento de las metas y ejecutorias prometidas a los munícipes. Aprovecho la ocasión para escribir en representación del sentir de diversos ciudadanos que, como quien suscribe, observan con preocupación que algunas quejas planteadas oportunamente no solo no han sido corregidas, sino que continúan incrementándose.
El presente escrito surge como respuesta respetuosa a mi apreciado amigo Pedro Suero Herrera, funcionario del Ayuntamiento, a propósito de su defensa firme de la actual gestión municipal encabezada por el alcalde Lenin de la Rosa.
Inicia el año 2026 y, con él, comienzan a activarse los escenarios políticos con miras a los procesos de 2027 y 2028. En este contexto, resulta oportuno reflexionar sobre un concepto fundamental: la responsabilidad. Se trata de un término amplio que va más allá de la mera ejecución administrativa.
Es justo reconocer que la gestión municipal no puede calificarse de manera absoluta como negativa. Sin embargo, la responsabilidad implica aspectos esenciales como el pago oportuno, la respuesta eficaz a las demandas ciudadanas, el trato digno, la inclusión de los distintos sectores sociales en la ejecución de los proyectos del Ayuntamiento, la mejora continua de los servicios municipales, la erradicación de prácticas clientelares, el fomento de la cultura, un desarrollo urbanístico planificado, la promoción del turismo y la protección del medio ambiente.
Asimismo, la responsabilidad conlleva transparencia en el manejo del presupuesto municipal, correcta administración de los ingresos, valoración del capital humano como principal activo institucional, armonía y coherencia en el seno del cabildo, así como la disposición del alcalde para recibir personalmente a los ciudadanos, al menos un día a la semana, sin la existencia de estructuras paralelas que sustituyan el despacho oficial.
Resulta igualmente necesario ofrecer explicaciones claras a la población sobre la adquisición de terrenos y solares, y garantizar que no existan figuras interpuestas destinadas a obtener beneficios indebidos. La ética pública exige que la gestión municipal esté libre de cualquier sombra de conflicto de intereses. Ojalá que, al concluir su mandato, el alcalde pueda dar testimonio de ello ante su propia conciencia.
La política, como la sociedad, evoluciona. No obstante, lo que debe transformarse es el estilo de ejercer el liderazgo basado en intercambios utilitarios que terminan afectando al propio pueblo. El acceso a posiciones públicas no debe responder a intereses económicos ni a prácticas alejadas del servicio social. Estas conductas deben erradicarse de forma visible y contundente.
Diversos ciudadanos han manifestado percepciones sobre un distanciamiento del alcalde respecto a la población, lo que genera interrogantes legítimas sobre el rumbo político y administrativo de la gestión. De cara al futuro, cabe preguntarse: ¿a quién responde realmente el Ayuntamiento?, ¿a una figura individual o a las organizaciones políticas y sociales que hicieron posible el triunfo electoral?
En ese sentido, surgen preguntas necesarias:
- ¿Ha sido el Partido de la Liberación Dominicana tomado en cuenta en la gestión municipal?
- ¿Perciben los ciudadanos que el Ayuntamiento responde a intereses partidarios específicos?
- ¿Se han producido espacios de diálogo político entre el alcalde y las organizaciones que lo respaldaron electoralmente?
- ¿Se privilegian acuerdos extrapardidarios por encima de la institucionalidad política?
Si este es el modelo de cambio que se impulsa, merece respeto; sin embargo, siempre existe margen para mejorar, y aún se está a tiempo de hacerlo.
Se está a tiempo de corregir prácticas de exclusión, discriminación o desatención hacia quienes contribuyeron al triunfo electoral. Se está a tiempo de transparentar la nómina, los procesos de compras y contrataciones, los ingresos reales y el destino de los recursos municipales. Se está a tiempo de aclarar la posición política de la gestión y de informar sobre los resultados de auditorías oficiales realizadas por la Cámara de Cuentas.
También se está a tiempo de retomar el diálogo abierto con los comunicadores y con la sociedad civil, como se hacía antes de asumir la Alcaldía, y de reafirmar valores fundamentales como la coherencia, la ética y la humildad en el ejercicio del poder público.
Estas reflexiones no tienen carácter personal ni buscan confrontación, sino que pretenden contribuir a una revisión responsable de la gestión municipal, en beneficio de la institucionalidad y del bienestar colectivo.
Nada personal.

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