Fundación dice: “Quien no cumpla estás reglas no podrá estar aquí” donde rescataron 14 niños - Hechos de la isla

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martes, 1 de septiembre de 2026

Fundación dice: “Quien no cumpla estás reglas no podrá estar aquí” donde rescataron 14 niños

 



Las lágrimas eran derramadas por Seneida Fernández, pastora de la fundación y varios integrantes que negaban cualquier vinculación con abuso o maltrato a niños y niñas, sobre todo de los 14 recuperados por las autoridades.

Llanto y negación fue lo que se encontró este martes en los locales de la “Fundación Restaurando Vida, un Muerto que Revive”, detrás de la iglesia del mismo nombre, ubicada en La Pared de Haina, San Cristóbal. 

Frente al templo, pintado de color blanco, hay una calle sin asfalto, un trayecto que lleva hasta las edificaciones de la fundación, donde según las autoridades, operaba una supuesta red de maltrato y abuso infantil.

Las lágrimas eran derramadas por Seneida Fernández, pastora  de la fundación y varios integrantes que negaban cualquier vinculación con abuso o maltrato a niños y niñas, sobre todo de los 14 recuperados por las autoridades. 

Lo primero que se observó al llegar a las inmediaciones de la fundación fue una vivienda de dos plantas donde tenían los niños y niñas que eran recibidos por la institución.

El techo de la edificación es de zinc y con bloques de cemento sin una capa de mezcla de cemento sobre sus paredes.

Habitaciones donde se hospedaban los niños y niñas de la Fundación Restaurando Vida.

Habitaciones donde se hospedaban los niños y niñas de la Fundación Restaurando Vida.Leonel Matos

 En la entrada, para poder ingresar a la residencia, hay un letrero: “Santidad a Jehová. No se permiten personas fuera del orden de Dios”, acompañado por pasajes bíblicos y más reglas.


Y agrega “Quien no cumpla estás reglas no podrá estar aquí”.

Mal olor y descuido

Al ingresar a las habitaciones de la morada, un hedor de humedad recibió a reporteros de Listín Diario que enseguida observaron que el lugar cuenta con dos niveles. Dentro del primero se encuentra un baño, una sala de estar, una cocina y cuatro habitaciones.

En los dormitorios existía una gran cantidad de vestimentas, juguetes, afiches y varias camas, entre ellas tres camarotes.

Una de las habitaciones de la Fundación Restaurando Vida

Una de las habitaciones de la Fundación Restaurando VidaLeonel Matos

El segundo nivel se mantenía cerrado; los medios de comunicación no recibieron explicaciones de la situación. Sin embargo, desde las afueras se contemplaron orificios en el techo de zinc, ventanas protegidas con barrotes y una funda que retenía un líquido parecido al agua.

Alrededor del alojamiento se pudo observar a varios integrantes de la iglesia hablando, cantando e indicando que “cuando Dios va a bendecir siempre coloca una prueba”.

Algunas de las mujeres y hombres que estaban allí realizaban distintas labores, entre ellas la limpieza y el mantenimiento de vehículos. Después de unos minutos, todos se reunieron en un cuarto para llevar a cabo una lectura bíblica y realizar oraciones de manera eufórica.

“Acusaciones falsas”

También afirmaron que Ángel Gabriel Capellan, presidente y pastor de la fundación, es inocente y que todos los señalamientos realizados en su contra son falsos.

“Todo esto ha sido falso, nuestro pastor no sabe sobre este caso sobre golpeos a niños. Nunca lo ha hecho”, reveló una mujer que se identificó Alexandra y que aclaró que fue una de las apresadas durante el allanamiento hecho por las autoridades en la fundación.

Alexandra agregó que proviene desde Azua y que el centro “es una de las mejores cosas que ha pasado en el lugar”.

De igual forma, Seneida Fernández, esposa de Ángel Gabriel Capellán y pastora dentro de la fundación, explicó que las acusaciones que recibe el centro sobre un supuesto maltrato y abuso infantil son falsas.

Seneida Fernández, esposa de Ángel Gabriel Capellán y pastora dentro de la Fundación Restaurando Vida.

Seneida Fernández, esposa de Ángel Gabriel Capellán y pastora dentro de la Fundación Restaurando Vida.Leonel Matos

“Todo lo que están hablando es mentira, no hay acusaciones que digan que sí, que él lo haya hecho (maltrato y explotación infantil). O sea, una persona que esté haciendo ese tipo de cosas su esposa no va a salir a defenderlo”, expresó.

Fernández expresó que dentro del lugar se buscaba brindar educación a los niños y niñas y que cuando un joven mostraba cambios en su conducta era devuelto con sus padres.

“Nosotros no trabajamos para maltrato, trabajamos para educar a los niños, cuando teníamos a los niños aquí y cambiaban su conducta ellos iban a sus hogares”, reveló.

También afirmó que la versión del niño de 12 años de edad que escapó de la fundación y denunció abusos, maltrato y explotación eran “todas mentiras”.

Luego de declarar a los medios de comunicación, Fernández fue interrogada por miembros de la Policía Nacional que acudieron al lugar. 

El menor de edad realizó la denuncia junto a un adulto en un destacamento policial ubicado en Hatillo, San Cristóbal. Posteriormente, las autoridades se acercaron al lugar junto al Ministerio Público, el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani) y el Departamento de Tráfico y Trata de Personas y así rescataron a 14 menores y apresaron a 13 personas.

De acuerdo con la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, el infante tenía golpes en su físico, quemaduras en sus manos y era sometido a trabajos forzosos.

Vecinos dicen lo contrario

No obstante, María Eugenio Rodríguez, residente de la calle Feliciano, La Pared de Haina (San Cristóbal), afirmó que dentro de la fundación existían maltratos y abusos infantiles.

“Eso se supone que era para protegerlos, no para maltratarlos. Uno de nuestros deberes es cuidar a los niños”, indicó de manera indignada.

María Eugenio Rodríguez, residente de la calle Feliciano, La Pared de Haina (San Cristóbal)

María Eugenio Rodríguez, residente de la calle Feliciano, La Pared de Haina (San Cristóbal)Leonel Matos

En ese sentido, la mujer indicó que dentro del lugar no existe vulnerabilidad y que por eso entiende que los niños no debían estar en una “situación infrahumana”.

Un hombre identificado como Samuel aseveró que uno de los mayores problemas del lugar son las personas que acuden allí, debido a que varios de ellos han realizado robos y su presencia atormenta a la comunidad.

“Eso es una cueva de ladrones, había mucho maltrato. No sabes lo que hacen esas personas por ahí y vienes y los traes”, dijo.

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