LAS TRES FACTURAS QUE LEONEL DEBE PAGAR Y LA ANGUSTIA DE LA FUPU - Hechos de la isla

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lunes, 15 de junio de 2026

LAS TRES FACTURAS QUE LEONEL DEBE PAGAR Y LA ANGUSTIA DE LA FUPU

 Por Leandro Ortiz de la Rosa


A mí nadie me lo contó: yo lo viví. Laboré como analista legislativo del Congreso Nacional en el Departamento de Contraloría Legislativa, y la verdad es que lo que vivimos los empleados no fue nada halagador. Había un ambiente de tensión, piedras lanzadas contra la casa de la democracia, piquetes y concentraciones todos los días, al punto de que se llegó a utilizar al “rey del merengue” Johnny Ventura para la realización de actos contrarios al orden público.

 

Hoy sostengo que a Leonel Fernández se le cobrarán tres facturas de deslealtad política que pesan más que cualquier discurso. Primera: El cerco al Congreso y la persecución interna Esas concentraciones frente al Congreso Nacional en 2019 no solo provocaron la salida anticipada del PLD del poder. También abrieron la puerta a una persecución selectiva contra dirigentes peledeístas que terminó por fracturar la disciplina del partido que él mismo contribuyó a fundar. Cuando el poder se usa para cobrar cuentas, la confianza se rompe y no se repara con promesas.

 

Segunda: La división del PLD y el éxodo de legisladores Dividir al Partido de la Liberación Dominicana para fundar la Fuerza del Pueblo fue una decisión estratégica, pero ejecutada con alto costo político. Convencer a senadores y diputados peledeístas para que abandonaran al PLD como tránsfugas y se fueran a la FUPU dejó una herida abierta. En política, el transfuguismo puede dar curules, pero cobra en credibilidad. Quien hoy pide lealtad, ayer rompió la del otro.

 

Tercera: La alianza ideológica con Nicolás Maduro y la izquierda radical Su compromiso público con Nicolás Maduro y con líderes de la izquierda regional coloca a la FUPU en un terreno incómodo para el electorado dominicano de centro. En un país donde la democracia y la alternancia son valores no negociables, esa cercanía genera ruido y desconfianza. No se trata de ideología, se trata de percepción: la gente vota con miedo cuando ve banderas extranjeras en el patio.

 

Un acontecimiento reciente es el caso de la hermana República del Perú, donde Keiko Fujimori, del partido Fuerza Popular y de derecha, venció al izquierdista Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú. En Latinoamérica hay una corriente de rechazo a los partidos de izquierda. Si eso ocurrió en Perú, ¿qué puede ocurrir en República Dominicana en las elecciones de 2028? Dé la respuesta usted, amable lector.

 

El resultado: inseguridad y acuerdos de pasillo Todo ello crea un alto nivel de inseguridad en el sistema de partidos. Corre con fuerza la versión de un acuerdo tras bastidores entre el PLD y el PRM que mantiene en alerta a la FUPU. No hay documentos firmados, pero en política lo que no se desmiente con hechos se da por cierto.

 

El escenario 2028: el pacto de la segunda vuelta PRM, PLD y FUPU irán de forma independiente en la primera vuelta. La lógica es simple y ya fue ensayada: de los dos primeros que pasen a la segunda vuelta, el que quede en tercer lugar entregará su estructura y su voto. Danilo Medina e Hipólito Mejía tienen desde ya ese pacto amarrado, donde Gonzalo Castillo o Carolina Mejía terminarían terciándose “la ñoña”.

 

Esa aritmética electoral explica por qué a la FUPU le preocupa más el acuerdo entre sus dos adversarios que su propia campaña. Porque en República Dominicana las elecciones no se ganan solo en mayo. Se negocian en los meses previos, en mesas donde la lealtad se subasta al mejor postor.

 

Leonel pagó un precio por salir del PLD. Ahora el PLD y el PRM pueden estar cobrando el suyo por haberlo dejado salir. Y en el medio, la FUPU corre el riesgo de convertirse en el partido con más votos de opinión y menos votos de maquinaria. Al final, la política dominicana vuelve a su regla de oro: no hay enemigo permanente, solo intereses permanentes. Y cuando los intereses se alinean, los discursos de ayer se guardan en el cajón.

 

El autor es periodista, abogado y docente universitario.

Vive en San Juan de la Maguana.

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