Por
Leandro Ortiz de la Rosa:
Siempre se ha dicho que
el respeto se gana y se inspira con base en la trayectoria acumulada con los
años. Es eso lo que permite a cada munÃcipe ganarse la admiración y distinción
del conglomerado social. Jamás será sinónimo de riquezas materiales. De ser asÃ,
personas que en San Juan tienen fortunas que sobrepasan los cinco mil millones
de pesos disfrutarÃan de distinciones, admiración y reverencias. Sin embargo,
vemos que ciudadanos sin recursos económicos que exhibir logran que sus
opiniones sean muy tomadas en cuenta.
En una conversación de
pasillo en los alrededores del Palacio de Justicia, durante una tertulia
jurÃdica de esta mañana, fui testigo del tema que se abordó: el respeto. A
diario vemos cómo en nuestro pueblo se nos acercan ciudadanos a pie, en
motocicletas, carros o vehÃculos de alta gama. Cada cual tiene una valoración
social y un nivel de respeto que no depende de las ostentaciones materiales que
exhiba ante los demás.
Es un valor que no
depende del linaje familiar, social, económico ni académico del individuo. Hoy
planteé en ese encuentro informal que tenemos un nicho para acumular capital:
“formar una compañÃa, comprar cuatro camiones y llenarlos de respeto”. De
seguro esa mercancÃa se venderÃa con más demanda que el Pan Condi de la PanaderÃa
Dora, ubicada en la calle Wenceslao RamÃrez en su tiempo.
Durante los años ochenta
y a finales de los noventa, en San Juan se concentraba un gran número de
consumidores del famoso pan. Todas las tardes los sanjuaneros acudÃamos a
comprar el Pan Condi y, si llegabas dos minutos tarde, ya no lo conseguÃas
porque se habÃa terminado. Desde temprano las filas frente a la panaderÃa Dora
estaban abarrotadas.
Esa es la demanda que
tendrÃa la “compañÃa de venta de respeto” que planteé hoy. El ejemplo más claro
lo da un personaje de San Juan que ocupó una posición en el Ministerio Público.
EntendÃa que gozaba de mucho respeto y distinción. Al salir del cargo pensó que
mantendrÃa las mismas distinciones, los mismos lauros y lisonjas que se
profesan a los cargos.
De ahà en adelante le
llegó la resaca de la soledad del poder y comenzaron a pasarle factura. Entre
sus actos: tomar prestado y no pagar porque era fiscal, cambiar cuatro veces de
pareja y, para colmo, abandonar a una mujer con un niño con condición especial.
Las mismas personas que antes lo lisonjeaban ahora dicen: “Pero ese lo que es
un Guillermito, descarado y sinvergüenza de marca mayor”.
Desde una concepción
jurÃdica y filosófica, el respeto es parte del derecho fundamental a la
dignidad de la persona humana. La dignidad es un derecho y un deber fundamental
en el Estado Constitucional, desde una perspectiva moral y jurÃdica. Podemos
decir sin temor a equivocarnos que es la base del respeto, la libertad, la
autonomÃa y la responsabilidad del ser humano.
En este marco, los
objetivos de este artÃculo son:
1. Conocer el significado
e importancia del respeto y de la dignidad humana. 2. Consignar ejemplos que
sirvan como referente normativo y práctico para el respeto de la dignidad. Hay
que precisar la trascendencia del concepto de dignidad en el Estado
Constitucional de Derecho. La falta de respeto a la dignidad humana ha generado
y sigue generando graves situaciones de violencia y grandes brechas sociales,
culturales y económicas.
Respeto y dignidad
caminan de la mano. A muchas personas les encantan los regalos caros, eso
atrae. Pero el amor, el respeto y la atención sà son verdaderos regalos, muy
valiosos, y no aparecen todos los dÃas. ¡Valóralos! Donde no te respeten, sea
en el trabajo, grupos, pareja o cualquier cÃrculo social, no estés.
El respeto vale tanto
para quien lo recibe y dice mucho de quien lo da. Buen dÃa para mis queridos
sanjuaneros. Para todos aquellos de quienes soy merecedor del mismo, yo también
les digo: son ustedes de gran valor para mÃ.
El autor es docente
universitario; abogado y periodista

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